
Al final no me mudé de sitio, me voy a quedar acá en blogger, porque ahora pusieron fotos y la cosa me resulta más agradable y cálida.
Tengo muchas ganas de irme lejos. Pocas cosas me retienen aquí. Tengo ganas de irme a Córdoba y apoyar mi cabeza cansada en el pecho de un hombre que hace no mucho me hizo muy feliz. Aquí, los sentidos y los sentimientos se arrojan suicidas contra paredes, escenarios, autos y trenes. Y lo peor es que es imposible matarlos. Siempre terminan volviendo a mis brazos.
La noche ha caído y la niebla me ayuda a ver.

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